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KLEMENTE SOTO VELEZ

(fragmento)

José Olmo Olmo

 

 

Clemente Soto Vélez, Zelve Zíntar, el Archipámpano de Zíntar, Abel Irián, Klemente: poeta, ensayista, filósofo, periodista; puertorriqueño patriota, dirigente, organizador y estatega del Partido Nacionalista de Puerto Rico hasta el 1936; re-organizador del mismo Nueva York en los años 40; batallador junto a Vito Marcantonio por los derechos de los pobres y los desposeídos en la ciudad de Nueva York; orientador de las jóvenes generaciones de artistas, escritores e intelectuales en Nueva York y en Puerto Rico, nació el 4 de enero de 1905, en el histórico pueblo de Lares. Fue uno de los principales fundadores del movimiento poético, post-modernista, ATALAYA DE LOS DIOSES, fundado en San Juan, en el 1928, y que tuvo vigencia batalladora y renovadora hasta mediado de los años treinta. Entonces es cuando más inclementes opositores literarios reconocen el triunfo definitivo del Atalayismo que libertó la expresión poética del academismo que había imperado en la literatura puertorriqueña.

Sin embargo, a pesar de más de cincuenta y cinco años en la lucha revolucionaria política y poética, se desconoce gran parte de su obra. Antologías e historias de la literatura puertorriqueña reproducen dos o tres poemas; a veces sólo mencionan títulos.

Los críticos e historiadores de la literatura puertorriqueña no han explotado el caudal de esos años. Solamente los poetas Luis Hernández Aquino y Graciani Miranda Archilla se han ocupado, imparcialmente de la obra poética de Klemente en esos años de vanguardia puertorriqueña.

José Emilio González en su libro La poesía contemporánea en Puerto Rico, dice: “...Clemente Soto Vélez perteneció inicialmente a la ‘Atalaya de los Dioses’ pero no parece haberse destacado en ese grupo. Su obra se publica tardíamente”. Lo que el crítico y poeta puertorriqueño llama publicaciones tardías son las colecciones de poesías escritas en el exilio de Nueva York; Abrazo interno, 1954; Árboles, 1955; y Caballo de palo, 1959 (primera edición).

El maestro, poeta y crítico, Francisco Manrique Cabrera, en breves líneas dice: “...también del grupo atalayista, ha reaparecido en Nueva York con dos breves poemarios... en los que subraya el hilo de audacias formales que había suscrito en los tempranos treintas, superándoles ahora con un decir más hondo.”

El poeta, crítico y antólogo, Cesáreo Rosa Nieves dice: “Es justo reconocer que Clemente Soto Vélez, en quien el nacionalismo político mató un buen poeta...”

La doctora Josefina Rivera de Álvarez, magnífica historiadora y crítica de la literatura puertorriqueña, abunda más, pero repite “el error” de decir que el atalayismo se origina bajo el signo directriz de don Pedro Albizu Campos. Esta aseveración ha sido negada rotundamente por Klemente y por Graciani Miranda Archilla.

Las vicisitudes de Klemente, todas han tenido su origen en el régimen estadounidense en Puerto Rico. Huérfano a los 6 ó 7 años, pasa a casa de su padrino, ex-general dominicano, exiliado de la tiranía de Ulises Hereaux (perseguidor de Pachín Marín). Sus padres habían muerto, agobiados por la dureza y penas de su desesperante situación económica. En Arecibo estudia pintura con el maestro Ildefonso Ruiz Vélez, y padece uno de sus tempranos enamoramientos con la hija del pintor.

Al filo de los trece años marcha a San Juan, a residir con una hermana y el esposo de ésta, en el campo del Morro.

En Lares, Klemente había conocido la realidad y belleza del campo, recogiendo sicilianas y café, corriendo tras mariposas, purificando las aguas con su presencia; había dormido y soñado a la intemperie. En San Juan, en las troneras del Morrro ausculta la noche, posee la luna, atrapa estrellas, y más atrevido cada vez, invoca y convoca los elementos.

Es en San Juan donde estudia electricidad; conoce a los poetas Alfredo Margenat, Pedro Carrasquillo, Graciani Miranda Archilla, al actor Fernando Cortés. En la escuela Ramírez Commercial estudia administración comercial, y va luego a trabajar al American Colonial Bank con un amigo venezolano. Por la excelencia del trabajo de ambos se les ofreció la dirección de una nueva sucursal. Pero a Klemente se le torció el deseo.

Su ansia de conocimiento, su preocupación por el dolor de la patria intervenida, le llevan a la bibliotca del Ateneo, la Biblioteca Insular Carnegie y a las tertulias literarias y políticas. Es en estos lugares, con amigos y compañeros es que va descubriendo y explorando los modos de expresión adecuado para sus ansiedades amorosas , polticas, sociales, éticas, universales.

En el 1928, Soto Vélez, Margenat y Carrasquillo comenzaron a usar la frase "El hospital de los sensitivos”, desde donde enviaban su composiciones poéticas. Poco después irrumpe a los ojos del público lector una nueva criatura: El Atalaya de los Dioses. Esta tomó por sorpresa a todos los poetas, las poetas, los poetisos y las poetisas consagrados de Puerto Rico.

La plana mayor del atalayismo eran los poetas jóvenes Graciani Miranda Archilla, Alfredo Margenat, Fernando González Alberti, Luis Hernández Aquino; y los fenecidos René Goldman (Dionisio Trujillo), Pedro Carrasquillo, Samuel Lugo, Juan Calderón Escobar y Antonio Cruz y Nieves.

El tono mayor de la recepción fue de burla, con algo de espanto por la irreverencia y humor de los jóvenes. Graciany, que entonces contaba 22 años, dijo: “Puerto Rico antes de nosotros no había tenido poetas.” Klemente añadió: “Maravilloso y cierto. Si afirmamos , por ejemplo, que un versificador es un poeta, Puerto Rico ha tenido un millón de poetas. Ahora si decimos que un poeta es un creador, un inventor, un constructor de mundos, se reafirma lo que dice nuestro hermano Archilla. Un versificador no sabe más que hacer consonantes. ¿Podrá un versificador darle a un río la forma de una estrella?”

Alfredo margenat habla así del Atalayismo; “El Atalayismo es la síntesis ideal del cubismo, del marinetismo, del daísmo y del ultra-estridentismo. Es la flauta pagana conciliadora de todos los ismos iconoclastas. Arte bravío y libre, sin coyuntura, aditamentos, ligaduras, y demás chirimbolos académicos que entorpecen el vuelo imperial de las águilas..."

“El conservadurismo estético es como la teología, llleva al suicidio el temperamento creador.... (¡A caminar, holgazanes del verbo!) Todo el que vive en el pasado es un cadáver insepulto. Dejad que los muertos entierren a sus muertos. Nosotros hemos recogido el pabellón combativo. Hay todavía muchas ruinas ilustres que demoler. A rimar al infierno! A cambiar de almas como de camisas! El Atalayismo --alba gloriosa-- dará el agua de un bienhechor y luminoso Jordán. Nosotros no dejaremos piedra sobre piedra.

--Y guay del obstinado!

Graciani dice que el precursor del Atalayismo en Puerto Rico “es el poeta internacional que debuta en la gloria del momento en todas las naciones civilizadas del mundo”.

Los críticos y estudiosos que, superficialmente, han acudido, a la literatura puertorriqueña a probar e ilustrar sus dogmas ya establecidos, y a encajonar en estructuras predeterminadas por escuelas y teorías de crítica literaria no han podido ver la importancia de estos años atalayistas. Se contentan con decir que imitaron al Futurismo, a Nietzsche, a Julio Herrera y Reissig, a Vicente Huidobro, a César Vallejo.

Antonio Salvador Pedreira en su Insularismo describe el ambiente poetas, cables en el metro, preciosos en la rima, correctos, perfumados, que tienen el viejo encanto de los valses vieneses... Son poetas de la primera piedra, de corte heroico para las efemérides, perfectos en los álbumes, y que, a pesar de tan exquisita corrección, llevan siempre al hombro unas ideas jamonas que de puro viejas no encuentran con quién casarse.”

En cuanto al Atalayismo, dice Pedreira lo siguiente: “Esa cosa que por ahí llaman atalayismo tiene para mí un profundo sentido experimental que sólo irrita a los espíritus asustadizos. Si en vez de rechifla se adoptase un gesto inquisidor, viendo en el atalayismo un anhelo de novedad expresional o por lo menos un gesto rebelde de unos jóvenes que no pueden conformarse con los antimacasares literarios de nuestros abuelos, el movimiento rendiría mayores beneficios aunque carezca de la popularidad que no ha de menester. Ya con el estímulo de la comprensión puede, ¡quién pueda!, ofrecer a sus cultivadores una conducta hacia mayores logros. Antes que nada, respeto intelectual nos hace falta”.

Estos espíritus asustadizos que menciona Pedreira no cayeron en estado catatónico, pero el ataque de los Atalayistas, certero, omnipresente, con numerosos guerreros y lagunas amazonas, los arrinconó. Tuvieron que valerse de la burla, de insultos y en una ocasión de un atropello físico.

Ejemplo de las diversas armas de los atalayistas, aparte de los manifiestos, poemas, y artículos de des-información son una serie de aforismos primeramente  llamados “buñuelitos atalayistas”, luego “pensamientos atalayistas”, penúltimamente  “calebours” y finalmente españolizando la palabra, “calembures”:

 

1.      Cristóbal Colón fue un atalayista.

2.      Sin atalayismo el mundo no daría vueltas.

3.      Los atalayistas ha descubierto el tipo intermedio entre el mono y el hombre.

 

4.      ANUNCIO: Vendemos a precios módicos 10 carneros: saben versificar. 

 

Los opositores del Atalayismo no eran mancos e irrumpieron en la prensa con diversos ataques-composiciones  desde las siguientes atalayas:

 

Bajuras del Atalaya

Guaayabal de los Dioses

Atalaya del Libelo

Atalaya de los Embusteros

Atalaya de los Lambeojos

Atalaya de los Mimes

Atalaya de la Cuchilla

Atalaya del Caño (Estigia)

Atlaya de los disparateros

Atalaya de las Coces

Atalaya de los Borrachones

Atalaya de los Mojones

Atalaya de los Yo-Yo Sucios

Atalaya de los Múcaros

 

Los atalayistas no se contentaron con la gestión literaria; en el 1929 convocan el Congreso de Ateos y Revolucionarios del Arte; a celebrarse en Puerto Rico en 1930. Abrazan abiertamente la causa de la independencia total de Puerto Rico y muchos de ellos hacen un ingreso al Partido Nacionalista de Puerto Rico. Entre estos Klemente. Los nacionalistas atalayistas participan en los actos del partido acompañando a Albizu Campos, y escriben para el órgano del partido. “El Nacionalista de Puerto Rico.”

Desde este momento entra Klemente de lleno a la lucha librada por el Partido Nacionalista como organizador del área de Caguas, y cumplidor de todas las tareas que se le encomendaran, y las adicionales que él mismo se echó encima. Al parecer no publicó más poesía en la prensa comercial, pero sí en el semanario Armas, que fundó y dirigió hasta el 5 de marzo de 1936. Armas, se distinguía por un cintillo en la portada que decía: “Puertorriqueños: La independencia de  Puerto Rico depende del número de balas que lleves en tu cintura.” No he podido localizar ningún ejemplar del semanario.

Su participacion en las metas y logros de Partido nacionalista no cesan hasta el 1936 cuando son acusados y arrestados ocho dirigentes del partido. Klemente entre ellos.

El 5 de marzo de 1936 Klemente es acusado de conspiración sediciosa; reclutamiento para servicio contra los Estados Unidos y conspiración para cometer ofensa contra los Estados Unidos. El 14 de julio se inició el juicio en la corte federal. El jurado estaba compuesto por siete puertorriqueños y cinco estaounidenses. El día 19 de julio el jurado anunció que no pudo llegar a un veredicto en ninguno de los dos cargos. Los jurados puertorriqueños votaron por la absolución. Los jurados estadounidenses votaron por su culpabilidad. El 27 de julio de 1936 comenzó el nuevo juicio. Esta vez el jurado estuvo compuesto por diez estadounidenses y dos puertorriqueños, todos predispuestos, como anunció con anterioridad Albizu y supo todo Puerto Rico, a rendir un veredicto de culpabilidad. El 31 de julio Klemente fue declarado culpable, al igual que los otros nacionalistas. Recibió cuatro años de condena por el primer cargo y dos por el segundo. Inmediatamente ingresó en La Princesa.

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Todas las apelaciones fueron rechazadas durante un año, el cual pasaron los ocho nacionalistas en la cárcel. Finalmente, el 7 de junio de 1937, bajo el amparo de la noche, Klemente y los otros nacionalistas fueron llevados, por mar, desde la Princesa hasta el aeropuerto de Isla Grande, para ser trasladados hasta la penitenciaría federal de Atlanta. Puerto Rico despertó sintiendo la ausencia de sus héroes [...]

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